viernes, 18 de enero de 2019

Tomando las riendas

Hoy 18 de Enero de 2019 estoy celebrando mi 31 aniversario de haber llegado al mundo, y salvo por la ropa que tengo puesta, sigo tal cual llegué a la tierra.

No pretendo que este blog se convierta en un derroche de drama sobre mi vida, sino más bien como una forma de auto aprendizaje, sé que me leeré en un futuro y podré identificar inmediatamente esa evolución por la que seguramente pasaré en los próximos años.

Las últimas semanas han sido un poco caóticas en mi vida, como consecuencia de mis actos y mi pésima manera de manejar las situaciones (llámese estrés) y creo estar pagando las consecuencias. Le comentaba a Gracia que toqué fondo, su respuesta fue que muy a menudo estoy tocando fondo. La verdad es que si y como en cada ocasión que eso sucede, también decido ponerme las pilas. Pero esta vez fue distinto. Haré, como una reflexión personal, una recapitulación de los acontecimientos que tuvieron lugar en mi cabeza en el ultimo año. Sinceramente hay mucho material, alguno ya lo he explicado en entradas anteriores, así que trataré de ser lo más breve posible.

Un cambio de aires
Son finales del mes de febrero de 2018 cuando emprendo un reto como persona y como estudiante de posgrado. Estoy por afrontar una estancia de investigación con el Dr. Luis Herrera Estrella en LANGEBIO. De entrada sabes que la exigencia en ese lugar será mucha y debes pensar en ponerte a la altura. El objetivo era tener clonados dos promotores de unos genes de maíz, realizar la transformación genética en esa planta y evaluar su actividad. El obstáculo sigo sin saberlo. Me refiero a que fue una combinación de factores que evitaron que pudiera clonar esos promotores utilizando una reacción de rutina, nada fuera de lo común, lo cual después de muchos meses de intentos y de sentirme mal pero realmente mal, al final de la estancia y con la última estrategia bajo la manga, al fin pude hacerlo. Esos problemas en particular desencadenaron una serie de perturbaciones en mi cabeza que me hacían pensar cosas que no están bien.

Durante ese periodo también aprendí a convivir con una persona de una manera armoniosa y a la cuál le aprendí y sigo aprendiendo muchas cosas de ella, aunque a veces no le haga mucho caso o traiga la cabeza en otro lado. Hablo de mi novia Daniela, a quien le estoy profundamente agradecido por estar ahí, no sólo en Irapuato (horrible), sino por ser ese soporte que tanto necesite durante los momentos difíciles.

Una luz al final del túnel
Entre todo lo malo podemos rescatar lo mejor. Decidí postularme a la cumbre AllBiotech2018 porque siento que tengo la capacidad para ser uno de los líderes seleccionados, y así fue, una vez notificada mi selección me llené de alegría. A la hora de asistir a la cumbre la cosa fue totalmente maravillosa, por la gente que estaba presente, por las ponencias, las actividades, todo. Después de esos varios meses malos que había tenido durante el año ya sentía que las cosas estaban mejorando y así decreté que sería.

Una ruptura necesaria
La separación de Bioera con T4 fue algo que me llenó de frustración hasta cierto punto, pero algo que si me molestó mucho fue tener que dejar Bioera. Sin embargo, también me sirvió para crecer y darme cuenta de que no siempre se necesita de muchas personas para hacer las cosas. Conozco el potencial que tenemos en el Laboratorio de Biología Molecular de Plantas del CIBNOR y sé que yo puedo hacer que nos volvamos a levantar y hacer cosas grandes, que la ciencia salga del lab y llegue a quien la necesita, de eso me encargaré, pero primero debo enfocarme en terminar mi tesis, así que todo llegará a su momento.

Diez horas al día
Desde finales de Noviembre y gran parte de Diciembre mi mente estuvo enfocada en querer hacer otros proyectos, por ejemplo Bioemprendiendo, Bioga, y otras colaboraciones con los chicos de Allbiotech las cuales no me quiero perder. Por lo tanto, descuidé la tesis, y dejé de realizar las actividades que tengo comprometidas, debía tener mi artículo listo para presentarlo como evidencia para que me dejen inscribirme al séptimo semestre del doctorado, debía preparar mi reunión de avances con mi comité, etc. Fue tanta la pereza mental por la cual terminé por hacer nada.

En el mes de Diciembre, Daniela y yo compramos un coche (muy lindo) el cual decidimos meterlo como Uber para poder costear su pago y no descapitalizarnos. Sinceramente,  la idea de ser Uber no me agradaba mucho, pero era la única opción factible que teníamos para hacernos de un carro. Una vez manejándolo la cosa cambió, me gustó y pensé que sería buen "negocio" y tendría disponibilidad de tiempo y etc. Descuidé más la tesis y fue entonces cuando Gracia me advirtió y me aconsejó que tomara en consideración el darme de baja temporal. Sinceramente fue una opción que consideré y que estuve a punto de hacer, hasta que le platiqué la idea a Julio y el me convenció de lo contrario. Pensé que si me daba de baja tendría que trabajar diez horas al día como Uber para apenas alcanzar a cubrir mis gastos mensuales, pero tendría la oportunidad de desarrollar Bioga (un negocio que tenemos en planes mi amigo David y yo). Sin embargo, me di cuenta que no quiero pasar esas diez horas al día tras el volante y que debía aferrarme a terminar el doctorado si quiero aspirar a algo mejor. Al fin de cuentas ya son muchos años invertidos en esto como para tirarlos a la basura.

Un jueves 10 de Enero me desperté temprano y como por arte de magia, la iluminación llegó a mi, le encontré sentido a mi tesis y comencé a escribir el artículo, a hacer y repetir muchos análisis que tenía pendientes. Realmente le dediqué muchas horas a eso para poder convencer a Gracia y al resto de mi comité de que si puedo seguir y terminar con el doctorado.

Un golpe de realidad
Al haber dejado pasar tanto tiempo sin hacer lo que debo hacer o lo que debería tener como prioridad, difícilmente iba a cumplir con todos los pendientes que traía encima. Así que decidí enfocarme a lo que consideré más importante, el artículo. Por lo que dejé de escribir mi documento de avances del semestre y no lo envié a mi comité para revisión. A la hora de la evaluación me fue mal en ese rubro. Tuve buena presentación, les convencieron mis avances pero me castigaron con una calificación muy baja en la entrega del documento. Realmente sentí muy feo, pero sabía que todo esto es consecuencia de mis malos actos y malas decisiones y estas tienen un precio muy alto. Mi promedio general fue de apenas 8.025, lo suficiente para aprobar el semestre, estuve a punto de perderlo todo y gracias a no saber manejar la situación, a no darle prioridad a las cosas que deben serlo, a estar en todos lados menos en el aquí y ahora. Realmente si espero haber aprendido la lección y enfocar todos mis esfuerzos para que las cosas salgan bien y demostrar que si puedo, demostrarme a mí mismo el por qué soy un líder Allbiotech, el por qué estoy haciendo un doctorado y sobre todo el por qué estoy emprendiendo.

En fin, ya son las 3:00 de la tarde, hoy en la noche festejaré mi cumpleaños y pretendo pasarla muy bien y reír mucho.

En las próximas semanas retomaré el proyecto de Bioemprendiendo aunque no sea muy constante con él debido a los compromisos anteriormente mencionados, pero con un poco de organización las cosas van a salir adelante.

Estén pendientes de mis redes sociales en Facebook, Youtube, Instagram y Twitter donde estaré compartiendo las actividades de este blog, videos, noticias, etc, ya verán lo que les voy a preparar ;)