Después del pequeño fracaso que tuvimos con Biosense tuvieron que pasar algunos meses durante los cuales los ánimos estuvieron muy bajos, cada quien se dedicó a lo suyo. Justamente en 2016 estuvimos preparando un taller teórico-práctico de transformación genética de microalgas para aplicaciones biotecnológicas impartido por el Laboratorio de Biología Molecular de Plantas en el CIBNOR. En este curso se inscribieron estudiantes e investigadores tanto nacionales como extranjeros, todos con un perfil relacionado a las ciencias biológicas, excepto uno.
Marcos Ruvalcaba, un joven emprendedor con un posgrado en tecnologías de la información, venía en busca de esa idea en la cual el se pudiera sumar y aportar en la medida de lo posible. Marcos había emprendido recientemente un negocio para la generación de biodiesel a base de aceite de cocina quemado y en la búsqueda de algo mejor para poder despegar y trascender, le recomendaron que visitara las instalaciones del CIBNOR, que hablara con sus investigadores y con los encargados de la oficina de transferencia de tecnología.
Ese mismo año, la Dra. Bertha Olivia Arredondo (Kitty), estaba trabajando con la optimización de microalgas para la producción de ácidos grasos de cadena larga de mejor calidad para la producción de biodiesel, por lo que la oportunidad estaba latente para que Marcos pudiera lograr una alianza. Fue entonces cuando decidió inscribirse al taller de microalgas donde la Dra Kitty sería una de las organizadoras.
Marcos es una persona que va a intentar hacer las cosas en pro de aprender y comprender cómo funcionan, obviamente no tenía destreza alguna para el manejo de equipos de laboratorio como micropipetas, tampoco conocía las bases biológicas de lo que estábamos realizando durante las prácticas, pero estoy seguro de que aprendió lo necesario.
Durante uno de los descansos a lo largo de la semana del taller pidió que nos reuniéramos Gracia, Caro, Mario y yo para discutir un asunto que parecía ser muy serio, de hecho se veía bastante nervioso, traía consigo una libreta con muchos apuntes de ideas algo estructuradas de las cuales nos quería platicar. Comenzó por darnos un background de todos los proyectos que ha emprendido, desde una revista de la Universidad de Guadalajara, como maestro de karate, hasta el biodiesel. Marcos ya había platicado con uno de los encargados de la OTT del CIBNOR y le mostró los proyectos que tenían disponibles para transferir y le recomendaron que se acercara a Gracia y ahí estábamos.
La propuesta de Marcos era integrarse a nuestro equipo para poder echar a andar nuestro proyecto, el cual le gustó mucho en concepto, hacía falta entender cómo funcionaba. Básicamente traía como respaldo a dos de sus mejores amigos, Mauricio y Jorge, quienes le habían estado apoyando económicamente desde hacía meses para poder encontrar ese negocio que al fin les pegara, realmente estaban invirtiendo bastante en Marcos y sobre todo depositando la totalidad de su confianza en el.
Al principio estabamos bastante escépticos porque se veía demasiado jóven y no creímos que pudiera hacer algo, aún así le dimos el beneficio de la duda, total no teníamos nada más que perder. Así fue como integramos un equipo de trabajo que se fue consolidando poco a poco, una parte técnica liderada por Gracia y Mario Rojas y otra administrativa, liderada por Marcos. Durante los meses siguientes fue un asedio total de Marcos hacia nosotros, pidiéndonos calcular costos, realizar manuales, cotizaciones y todo lo necesario para poderle hacer entender cómo funcionaba nuestro proyecto y en beneficio de quiénes sería. Realmente nunca dejó de trabajar y la presión y exigencia de su parte fue bastante grande. Nos visitó durante varias ocasiones para aterrizar otros puntos y hacer el cabildeo necesario con los funcionarios del CIBNOR que querían quedarse con una tajada muy grande del pastel sin hacer la aportación debida y con la menor de las esperanzas, sino es que ninguna, puesta en nosotros. Realmente nos estaba dando el empujón o más bien el jalón que necesitábamos para empezar a creer más en nosotros mismos y hacer que esto se convirtiera en una realidad.
Hoy día Marcos es el CEO de Bioera México, ha demostrado ser un líder capaz y ambicioso, de ser el complemento perfecto para nosotros, ya que en cuestiones administrativas desconocíamos todo, además nos faltaba ese alguien que cargara con el liderazgo, pues nosotros estábamos en nuestro doctorado, preparando predoctorales o exámenes de grado y dejando el proyecto de Bioera un poco en segundo término.
Creo que es importante que nosotros como bioemprendedores podamos hacer ese tipo de uniones estratégicas que complementen las habilidades y aptitudes de un equipo de trabajo en un proyecto, se requieren de equipos multidisciplinarios, de personas que puedan liderar y dar la cara por la empresa cuando más se necesite. No dudo que Bioera México va a llegar lejos, estamos un poco dormidos aún, pues Caro y yo no hemos concluido nuestro doctorado, lo cual nos mantiene bastante ocupados, pero después de eso podremos por fin dedicarle el 100% a esta empresa que vimos nacer y la veremos crecer.
Hagan alianzas, estamos en una época en la que debemos dejar de ver por nosotros mismos y comenzar a ver de manera colectiva, se consiguen grandes cosas si lo hacemos de esa forma.
hgarza
No hay comentarios:
Publicar un comentario