lunes, 16 de julio de 2018

Simbiosis

Como emprendedores somos muy celosos con nuestras ideas, tratamos de no compartirlas o hacerlo sólo con personas de mucha confianza, a veces sentimos que somos los únicos a quienes se nos pudo haber ocurrido la idea del millón. Pero la verdad es que las cosas son totalmente distintas, muy probablemente a alguien más también se le ocurrió lo mismo que a ti y es entonces cuando debemos estar atentos todo tipo de oportunidades que se presenten.

Durante el desarrollo de los kits de detección de patógenos, que llevaron a Bioera México a constituirse, nos sentíamos como aquellos emprendedores que tarde o temprano iban a comenzar su asenso como startup con un desarrollo disruptivo, a pesar de que no era algo realmente novedoso, pues había algunas publicaciones al respecto, pero supimos cómo adaptar la técnica y encontrar las necesidades de clientes potenciales para hacerles llegar una solución. Lo que teníamos en mente era realizar algo que pudiera estar al alcance de cualquier persona, que no necesite de equipo altamente costoso o personal especializado y que además pudiera ser utilizado en campo. Con ayuda del Dr. Eduardo Vivas, investigador del CIBNOR, pudimos desarrollar el prototipo de un equipo que pueda ser utilizado en campo que funcione con baterías. Realizamos demostraciones a clientes potenciales y estos quedaron encantados, por lo que pensamos que sería cuestión de tiempo y de algunos ajustes para tener nuestras primeras ventas.

La competencia
Mientras realizábamos un poco de investigación sobre los temas relacionados al desarrollo de la tecnología nos encontramos con algo que nos cayó como balde a de agua fría. Marcos se comunicó conmigo para hacerme llegar la noticia de que había una empresa en México que se estaba dedicando a desarrollar exactamente la misma idea de negocio que nosotros estábamos realizando, pero la diferencia es que  esta es una empresa que tenía al menos cuatro años más que Bioera y nos llevaban uno o varios pasos adelante. Tratamos de investigar lo más que pudimos sobre ella y sus desarrollo, la mayoría de ellos no se sobreponían a los nuestros, por lo que existía una posibilidad de que no fuéramos competidores directos.

T4 oligo es una empresa mexicana dedicada a la producción de ácidos nucléicos y a generar innovación en diagnóstico molecular, su fundador, el Dr. Octavio García. En la página principal de la empresa mostraban un video anunciando la próxima salida al mercado de su nuevo desarrollo: "luci", un equipo para realizar pruebas de PCR isotermal en campo, muy bonito por cierto y el cual estaría disponible muy pronto (hablando de Julio de 2017). Para nosotros era bastante alarmante por un momento, pero en realidad fueron la inspiración para comenzar a hacer las cosas de manera distinta.

El contacto
Definitivamente no nos íbamos a quedar con los brazos cruzados. Gracia y Marcos se pusieron en contacto directo con la empresa y el Dr. Octavio para informarles que estábamos trabajando en exactamente lo mismo y que nos gustaría poder tener una colaboración. La respuesta de Octavio fue que definitivamente quería conocernos, saber más de nosotros y colaborar.

El primer acercamiento fue de Gracia, quien visitó las instalaciones de T4 oligo en la ciudad de Irapuato, Guanajuato, conoció sus instalaciones, al equipo de trabajo y quedó fascinada. Posteriormente fue Caro para ayudarles a montar la técnica de PCR isotermal y pasarles algunos tips en el manejo de los reactivos, evitar contaminaciones, etc. y posteriormente Marcos, quien terminó haciendo muy buena mancuerna con Octavio y ganándose su confianza.

Haciendo equipo
En el mes de Marzo de 2018 se concretó la reunión de todo el equipo de Bioera con T4 en Irapuato. EL objetivo, dividirnos el trabajo para poder cumplir con lo estipulado en un proyecto PEI (en México un proyecto PEI es un Programa de Estímulos a la Innovación, financiado parcialmente por el CONACYT y una empresa privada y a desarrollarse entre la empresa y un centro de investigaciones). En este proyecto estábamos comprometidos a tener estandarizados 20 kits de diagnóstico molecular para la detección de hongos y bacterias de interés agrícola que afectan los principales cultivos del estado de Guanajuato, pero que en realidad están presentes a lo largo del territorio nacional. Contábamos con sólo 9 meses para el desarrollo de todos, dividido entre Bioera y T4, con la colaboración de CINVESTAV Irapuato.


Bioera y T4 reunidos en las instalaciones de T4 Oligo

Al día de hoy, viernes 13 de Julio de 2018, nos encontramos en la etapa de desarrollo y validación de los kits de diagnóstico, trabajamos muy de cerca con el equipo de T4 oligo y hemos formado un consorcio de empresas de base biotecnológica llamada GrupoT y conformado por T4 oligo, GenesTwoLife y T4 Nano Dx, empresas del Dr. Octavio, Bioera, Mabiosis y Polybion, de los cuales hablaré más adelante.

Creo que vamos por buen camino, el tiempo ha pasado relativamente lento y estamos ansiosos por concretar nuestra primer venta y tener listos los entregables a los que nos comprometimos con el PEI, de seguir haciendo negocios juntos, crecer como familia y posicionar a México como una potencia en el desarrollo de la biotecnología, no sólo en la academia, sino poder llevarla a la industria.

Busquen siempre con quien unir esfuerzos, hacer sinergia, que las fortalezas de uno complementen las debilidades del otro, esa es la mejor manera en la que podemos hacer negocios en México, es una forma distinta, pero creo firmemente que va a funcionar.

hgarza

sábado, 7 de julio de 2018

Bioera México

En el mes de Junio de 2017 se concretó la formalización legal de Bioera México, habían pasado algunos meses en los que el trabajo en lo técnico y administrativo no había parado. Mantuvimos algunas video llamadas con los amigos de Marcos (Jorge y Mauricio) para conocernos y saber qué podía aportar cada uno, también nos involucramos en la participación de la redacción del acta constitutiva, por lo que tuvimos que hablar con algunos abogados para que nos hicieran entender, a la parte técnica, qué significaba cada término escrito en el borrador del acta, pues teníamos la incertidumbre aún de si al final de cuentas saldríamos perjudicados.

Estire y Afloje
La división del porcentaje de participación que tendría cada uno de los socios que integramos esta empresa fue un tema que se discutió bastante. De manera natural, nosotros, como creadores de la tecnología, sentimos que merecíamos tener el mayor porcentaje de las acciones, pues además de haber estado involucrados en todo el proceso de diseño y desarrollo del primer prototipo válido, lo cual había tomado un par de años, tuvimos esa nostalgia e inseguridad al pensar que nuestra idea pudiera ser robada y que existía la posibilidad de que nos dejaran fuera del proyecto.
Marcos por su parte puso en la mesa sus argumentos, el pedía el 51% de la empresa para él, Jorge y Mauricio, a lo cual no queríamos acceder, por lo que nos dijo: 
Está bien, tomen el 51%, pero se van a hacer cargo de la parte administrativa y todo lo que eso implica. Contratos, MKT, negociaciones, todo el rollo legal, etc.
Obviamente nosotros ni teníamos el tiempo ni los conocimientos para hacerlo, al final de cuentas quienes estaban poniendo el dinero para sacar esto adelante eran ellos, por lo que accedimos a quedarnos con el 49% de la empresa, todo se repartió por partes iguales entre los siete miembros que de inicio integramos Bioera.

Bioera México SA. de C.V.
Llegó el día en que finalmente nos conocimos. Marcos, Jorge y Mauricio llegaron a la ciudad de La Paz, B.C.S. junto con un emisario enviado por el notario para la firma del acta constitutiva el 10 de Junio de 2017. Ese día fue realmente muy especial para mi y yo creo que para todos, pues inició un matrimonio que va a durar por muchos años y que va a crecer en todos los aspectos. 

De izq a der y de arriba a abajo:
Marcos, Jorge, Mauricio, Gracia, Caro, Yo y Mario
En grupo de izq a der: Yo, Jorge, Mauricio, Marcos, Mario, Caro y Gracia
10 de Junio de 2017.


Las cosas fluyeron de una forma muy agradable, pienso que todos tenemos muy buena vibra y somos compatibles, todos damos nuestros puntos de vista y todos queremos lo mejor para los demás y para la empresa. Dice Gracia que las cosas pasan por algo, que en algún punto de nuestras vidas nos teníamos que encontrar y así fue. Formamos un equipo multidisciplinario que va a prosperar y a seguir sumando.

Reitero mi comentario, es necesario que nosotros como Mexicanos y creo que también como latinos, nos enfoquemos en estructurar nuestro modelo de negocio de una manera distinta, no como se hace tradicionalmente en países como EE.UU., donde el ecosistema emprendedor tiene mucho más respaldo y está más fortalecido de forma económica que en en el resto de los países del continente. Es hora de cambiar paradigmas, ponerle fin al modelo que usualmente persiste en este país en el que le metemos el pié al que tiene éxito porque yo no lo estoy teniendo, eso se acabó, debemos de ayudar a empujar y jalar a quienes van enfrente y se están quedando atrás, pues la manera en la que podremos destacar será construyendo lazos.

hgarza

jueves, 5 de julio de 2018

Otra oportunidad?

Después del pequeño fracaso que tuvimos con Biosense tuvieron que pasar algunos meses durante los cuales los ánimos estuvieron muy bajos, cada quien se dedicó a lo suyo. Justamente en 2016 estuvimos preparando un taller teórico-práctico de transformación genética de microalgas para aplicaciones biotecnológicas impartido por el Laboratorio de Biología Molecular de Plantas en el CIBNOR. En este curso se inscribieron estudiantes e investigadores tanto nacionales como extranjeros, todos con un perfil relacionado a las ciencias biológicas, excepto uno.

Marcos Ruvalcaba, un joven emprendedor con un posgrado en tecnologías de la información, venía en busca de esa idea en la cual el se pudiera sumar y aportar en la medida de lo posible. Marcos había emprendido recientemente un negocio para la generación de biodiesel a base de aceite de cocina  quemado y en la búsqueda de algo mejor para poder despegar y trascender, le recomendaron que visitara las instalaciones del CIBNOR, que hablara con sus investigadores y con los encargados de la oficina de transferencia de tecnología

Ese mismo año, la Dra. Bertha Olivia Arredondo (Kitty), estaba trabajando con la optimización de microalgas para la producción de ácidos grasos de cadena larga de mejor calidad para la producción de biodiesel, por lo que la oportunidad estaba latente para que Marcos pudiera lograr una alianza. Fue entonces cuando decidió inscribirse al taller de microalgas donde la Dra Kitty sería una de las organizadoras.

Marcos es una persona que va a intentar hacer las cosas en pro de aprender y comprender cómo funcionan, obviamente no tenía destreza alguna para el manejo de equipos de laboratorio como micropipetas, tampoco conocía las bases biológicas de lo que estábamos realizando durante las prácticas, pero estoy seguro de que aprendió lo necesario.

Durante uno de los descansos a lo largo de la semana del taller pidió que nos reuniéramos Gracia, Caro, Mario y yo para discutir un asunto que parecía ser muy serio, de hecho se veía bastante nervioso, traía consigo una libreta con muchos apuntes de ideas algo estructuradas de las cuales nos quería platicar. Comenzó por darnos un background de todos los proyectos que ha emprendido, desde una revista de la Universidad de Guadalajara, como maestro de karate, hasta el biodiesel. Marcos ya había platicado con uno de los encargados de la OTT del CIBNOR y le mostró los proyectos que tenían disponibles para transferir y le recomendaron que se acercara a Gracia y ahí estábamos.

La propuesta de Marcos era integrarse a nuestro equipo para poder echar a andar nuestro proyecto, el cual le gustó mucho en concepto, hacía falta entender cómo funcionaba. Básicamente traía como respaldo a dos de sus mejores amigos, Mauricio y Jorge, quienes le habían estado apoyando económicamente desde hacía meses para poder encontrar ese negocio que al fin les pegara, realmente estaban invirtiendo bastante en Marcos y sobre todo depositando la totalidad de su confianza en el.

Al principio estabamos bastante escépticos porque se veía demasiado jóven y no creímos que pudiera hacer algo, aún así le dimos el beneficio de la duda, total no teníamos nada más que perder. Así fue como integramos un equipo de trabajo que se fue consolidando poco a poco, una parte técnica liderada por Gracia y Mario Rojas y otra administrativa, liderada por Marcos. Durante los meses siguientes fue un asedio total de Marcos hacia nosotros, pidiéndonos calcular costos, realizar manuales, cotizaciones y todo lo necesario para poderle hacer entender cómo funcionaba nuestro proyecto y en beneficio de quiénes sería. Realmente nunca dejó de trabajar y la presión y exigencia de su parte fue bastante grande. Nos visitó durante varias ocasiones para aterrizar otros puntos y hacer el cabildeo necesario con los funcionarios del CIBNOR que querían quedarse con una tajada muy grande del pastel sin hacer la aportación debida y con la menor de las esperanzas, sino es que ninguna, puesta en nosotros. Realmente nos estaba dando el empujón o más bien el jalón que necesitábamos para empezar a creer más en nosotros mismos y hacer que esto se convirtiera en una realidad.

Hoy día Marcos es el CEO de Bioera México, ha demostrado ser un líder capaz y ambicioso, de ser el complemento perfecto para nosotros, ya que en cuestiones administrativas desconocíamos todo, además nos faltaba ese alguien que cargara con el liderazgo, pues nosotros estábamos en nuestro doctorado, preparando predoctorales o exámenes de grado y dejando el proyecto de Bioera un poco en segundo término. 

Creo que es importante que nosotros como bioemprendedores podamos hacer ese tipo de uniones estratégicas que complementen las habilidades y aptitudes de un equipo de trabajo en un proyecto, se requieren de equipos multidisciplinarios, de personas que puedan liderar y dar la cara por la empresa cuando más se necesite. No dudo que Bioera México va a llegar lejos, estamos un poco dormidos aún, pues Caro y yo no hemos concluido nuestro doctorado, lo cual nos mantiene bastante ocupados, pero después de eso podremos por fin dedicarle el 100% a esta empresa que vimos nacer y la veremos crecer.

Hagan alianzas, estamos en una época en la que debemos dejar de ver por nosotros mismos y comenzar a ver de manera colectiva, se consiguen grandes cosas si lo hacemos de esa forma.

hgarza

jueves, 28 de junio de 2018

Biosense

Mi mala racha en la vida comenzó su final cuando en septiembre-octubre de 2015 se abrió la convocatoria para el primer Starup Weekend en La Paz.

Cuando vi la convocatoria sabía que era mi oportunidad, sin embargo no tenía con qué participar, estaba un poco bloqueado de ideas, hasta que recordé que Gracia y Caro ya habían estado trabajando en el desarrollo de un kit de detección de patógenos en cultivos agrícolas y acuícolas que tenía la posibilidad de revolucionar el diagnóstico molecular por ser económico, rápido y porque pretendíamos que pudiera ser utilizado por cualquier persona con un mínimo de capacitación.

Antes de adelantarme e inscribirme tenía que consultarlo con ellas, pues no era precisamente mi idea. Gracia me dijo en ese momento que somos un equipo, que esa era una oportunidad que nos podía servir para poner nuestra empresa de base biotecnológica conformada por estudiantes e investigadores.

Hablando con Caro, ella me dijo que ya había visto la convocatoria, le pregunté por qué no se inscribió y me dijo que le daba algo de miedo porque sabía que tenía muchas probabilidades de ganar con ese proyecto. Exacto!! esa fue mi reacción, ambos conocíamos el potencial y teníamos que aprovechar esa oportunidad y así sería.

Ya tomada la decisión y encaminados a inscribirnos nos percatamos que los boletos estaban agotados, fue como un golpe frío en el pecho, pues ya estabamos entusiasmados, la cosa no podía terminar ahí. Un amigo, Cristo Gaynor trabajaba en una dependencia de gobierno estatal y estaría en ese evento apoyando como parte del estaff y afortunadamente logró conseguirme un boleto. Cristo me ha apoyado mucho en esto de emprender, ojalá algún día pueda ayudarle a cumplir con sus proyectos.

Una vez dentro el primer paso era presentarme el día del evento, ante los poco más de 100 emprendedores dispuestos a realizar sus proyectos durante ese fin de semana. El pitch, algo que estuve ensayando con Gracia, Caro y Mario (estudiante de doctorado de Gracia en ese momento y parte del equipo) iba a ser importantísimo, pues sería la llave para comunicar mi idea y hacer equipo con quienes estuvieran interesados en desarrollarla, desafortunadamente Gracia, Caro y Mario no podían estar presentes.

Teníamos 1 min para comunicar nuestra idea, se me terminó el tiempo antes de poder expresarla por completo, algo que creí que sería muy malo. Posteriormente llegaría la votación. La dinámica consistía en que cada participante tendría tres votos, los cuales podíamos repartir a nuestro gusto entre los proyectos que más nos interesaban. Eligieron sólo a 6 por el número de votos, el mío quedó en séptimo, otro golpe durísimo. De los 6 proyectos ninguno me satisfacía, estaba a punto de retirarme del evento.

Ahí conocí a Carlos, el es programador y su proyecto consistía en una base de datos que sirviera para llevar el historial de enfermedades e infecciones o brotes de patógenos detectados en un hospital de la ciudad. Nos entendimos muy bien, mi proyecto le agradaba, me dijo que si lo hubieran seleccionado estaría en mi equipo. Le comenté que ya tenía a otras dos personas (lo cual no era cierto) y que sólo nos hacía falta una más para poder participar. En ese momento me di a la tarea de convencer a otros tres, casualmente los tres son biólogos marinos (Adrián, Juan Carlos y Eugenio), les había gustado mi proyecto también. Les dije que el equipo ya estaba completo con ellos y que podíamos hacer muy buenas cosas. Entonces ya estábamos un IBQ, tres BM, un programador y por último se unió un chavo que era bueno en diseño gráfico, así que teníamos un equipo muy completo.

Durante ese fin de semana, teníamos que desarrollar el modelo de negocio, la propuesta de valor, definir canales de comunicación, de distribución, hacer un estudio de mercado, calcular costos (afortunadamente yo ya lo había hecho). Las ideas comenzaron a brotar esa misma noche en un bar, definitivamente la cerveza nos ayudó a romper el hielo y fue muy bueno porque todos tenían grandiosas ideas.

Así nació Biosense, empresa que se dedicaría al diseño y producción de kits para la detección de Vibrio parahemoliticus en cultivos de camarón, además ofreceríamos consultorías, tendríamos una app para monitoreo de brotes de enfermedades, entre otras cosas.

Al final del evento teníamos que presentar nuestro proyecto y se elegirían a tres equipos que serían acreedores a una beca de incubación durante dos meses en una aceleradora de negocios con un supuesto valor de $250,000.00 pesos. El momento de la decisión fue muy tenso. Resultamos ganadores, fue un evento muy emocionante y significó mucho para mi, mi vida empezaría a cambiar, saldría de la depresión que me había estado arrastrando por meses y sería el inicio de un camino de emprendimiento que no terminaría ahí.

Ganadores del 1er Startup Weekend La Paz 2015

Al paso de los meses, después de la incubación habíamos logrado muy poco, no teníamos un producto totalmente desarrollado, a pesar de que había quienes creían en nuestra idea no había quien invirtiera en ella, por lo que Biosense terminó por disolverse y nuestras ganas como emprendedores de apagarse lentamente. Pero la cosa no termina ahí, pues son más nuestras ganas de triunfar que las barreras mentales que nos lo impiden.

No se den por vencidos, cuando crean que los caminos se cierran, construyan el propio.

hgarza

miércoles, 27 de junio de 2018

El primer paso

Cuando terminé la maestría en Abril de 2015 estaba quebrado, tenía una deuda de aproximadamente 90,000.00 pesos que adquirí con tarjeta de crédito y un préstamo. En aquel entonces había decidido dejar el campo de la biotecnología y estaba buscando ofertas laborales en alguna empresa privada, no importaba qué fuera, yo quería alejarme, sentía que eso no era para mi. Sin embargo, no fue hasta Julio de ese mismo año en el que se presentó la oportunidad que lo cambiaría todo, fue una de las decisiones más difíciles que he tomado y esa fue ¡Continuar con el doctorado!

Les voy a contar cómo fue que tomé esta decisión que cambiaría mi vida

Primero, la Dra Gracia, mi asesora de tesis de maestría, me ofreció un contrato por dos meses para poder sacar algo de trabajo pendiente, PERO, con la condición de que debía continuar con el doctorado. Ya con el contrato en mano y con la urgencia del dinero, tuvieron que pasar dos semanas hasta tomar la decisión. Primero, si iba a continuar con esto tenia que estar 100% seguro de qué es lo que quería y dónde me veía a futuro. Para ese entonces ya tenía algunos años con una mentalidad de emprender mi propio negocio, así que pensé que podía ser buena oportunidad. Aprendiendo de errores del pasado me propuse, que si entraba al doctorado, no volvería a terminar así como terminé la maestría. Tenía que organizarme bien con mis gastos y las deudas para poder capitalizarme y que al terminar el doctorado pudiera tener un negocio, no me importaba de qué, pero necesitaba algo que me pudiera dejar dinero y además creado por mi.

Siempre me pregunté, desde que era un adolescente, por qué México compraba tecnología a EE.UU., por qué no podíamos generar nuestra propia tecnología, mejor y más barata. Al terminar la maestría y en ese lapso entre entrar o no al doctorado, me propuse que tenía que generar un producto a base de mi tesis, algo que pudiera redituar, de manera económica, al centro de investigaciones en el que me encuentro, algo que sirviera para poder pagar más proyectos de investigación o becar a más estudiantes, ya que los apoyos del gobierno se iban reduciendo año con año. 

Mi tesis de maestría fue sobre la producción de la hormona de crecimiento del huachinango (Lutjanus peru) en una levadura y una microalga, pensamos que podía ser una buena herramienta para sobrellevar los cuellos de botella en la producción de este pez en cultivos, pues sufría de una altísima mortalidad en los primeros días despúes de la eclosión. Investigamos sobre la factibilidad de patentar nuestra construcción y oh sorpresa, no se podía porque utilizabamos el promotor 35S del virus del mosaico de la coliflor (35S CaMV), secuencia que ya estaba patentada.

Para mi trabajo de doctorado yo propuse inicialmente que generaramos nuestro propio casette de expresión de genes en células vegetales, pero Gracia me puso un poco los pies en la tierra y me dijo que fueramos por partes. Hoy me encuentro caracterizando secuencias de promotores de maíz que tienen potencial aplicación en la producción de proteínas heterólogas en células vegetales, desde cultivos agrícolas hasta microalgas. Estamos dando el primer paso, el camino será largo, pero sé que algún día serán implementados. Mientras tanto, no pienso esperar hasta que esos promotores se utilicen. No soy el único de mi grupo de trabajo que está desarrollando investigación que pueda ser aplicada. Mi amiga, la M.C. Carolina Garciglia, ya desarrolló un kit de detección de elementos transgénicos en cultivos, a través de una técnica rápida y económica, afortunadamente hoy y debido a una serie de eventos relacionados con emprendimiento y a las mismas relaciones académicas, somos socios fundadores de Bioera México, el camino no ha sido fácil, vienen muchos retos por delante que sé que vamos a sacar y representaremos un ejemplo a seguir en la comunidad científica de México.

Den el primer paso, arriesguen, intenten, prueba y error, verán que tarde que temprano estarán del lado que quieren estar.

hgarza